
Con independencia de cómo este diseñado, construido y cobrado un Sistema o aplicación inevitablemente aparecerán errores.
Algunos de estos errores tendrán origen en fallos en la comunicación de las necesidades. Otros estarán provocados por defectos de diseño. Los habrá también originados por situaciones no previstas y, por lo tanto, no probadas. Y, por último, los errores pueden ser causados por un mal uso no previsto de los programas. A estas acciones de corrección las llamamos mantenimiento de Sistemas o mantenimiento de programas.